viernes, 22 de mayo de 2009

Haciendo cumbre

Peñón del Jorobado. Sierra de Huétor Santillán.

Una mañana cualquiera de fin de semana, si invierno, cabizbajos y encogidos tras la niebla del resuello que en ésta gélida ciudad es tan habitual, si estación benévola, estirados y altivos, pero si, siempre ataviados con vestimenta adecuada a las inclemencias y rigor que ordena la sierra, aunque también, ¿y porqué no decirlo?, buscando sorprendernos con un delicado toque de coquetería. Nos dedicamos el saludo fresco y perfumado del alba, dibujamos nuestra sonrisa que, a modo de poderosa revelación, nos perfila un sinfín de viables oportunidades, comienza la vida, se acerca el aroma, se rozan las telas, se presume el contacto, se percibe el aliento, se abren bastones. Comienza la marcha, se escucha el silencio, elevamos el paso, aumenta el latido, compartimos el agua, y la transpiración nos moja para llegar a la cumbre... y no secarnos. Con ansia respiramos el universo que ante nuestros ojos se representa, observamos la inmensidad de paraísos aún no perdidos, desplegamos alas y recogemos sueños que vuelven a buscarnos. Se incrementa el jadeo y el sabor salado impregna el viento, impregna el verde, impregna la nieve, te impregna a ti, nos impregna a nosotros.

miércoles, 6 de mayo de 2009

"Encontrándome contigo"

La Herradura. Granada.

Vengo a buscarte y te puedo encontrar. ¿Puede existir mayor dicha que saberte aquí, sin condiciones ni requerimientos, en el tiempo en que quiero desnudarme para ir a dormir, pero que quiero hacerlo tras ésta ventana abierta al mundo que tú me ofreces? Gracias por dejarte escuchar, por estar aquí atendiendo mi parecer. Por ello quiero mostrarte mi agradamiento a la fidelidad mostrada, a tu saber estar siempre en los momentos oportunos, cuando más te necesito. En numerosas ocasiones te he venido a visitar, he venido a ver quién te ha buscado, si te han ojeado, si te han mimado, tengo la confianza de que así ha sido y me ha mantenido la esperanza de saber que no has estado sola. Hoy es uno de esos días de exigencia y con entusiasmo acudo a tu encuentro, al reencuentro de quienes tú me acercas, de quienes con sus palabras cálidas y certeras hacen sentir que aún existen las palabras llenas de contenido y desnudas de banalidades, de quienes te hacen comprender que nuestro entorno cercano está mediatizado y contaminado por los intereses que nos acechan, que más en la distancia se habla con la autenticidad que preciso. Con urgencia me dispongo a viajar por el mundo al que me permites abrirme, leo tus letras, escucho tus melodías, veo tus imágenes, reflexiono con tus comentarios, me acerco a vosotros, a todos los que aquí estáis sin pantomimas ni mentiras porque quizá la farsa que nos exige la vida ya quedó representada.